dijous, 8 de setembre de 2016

YOGA NIDRA A CAPELLA. TEMA CENTRAL DEL 2º MÓDULO TRYE



Guiar un Yoga Nidra se convierte en algo así como interpretar una partitura musical.
A lo largo de la sesión se suceden los sonidos de la voz y los silencios marcados por  ritmos modulados.

A manera de una composición musical, cada secuencia representa un movimiento conducido según un tempo particular, concebido para acompañar al auditorio hasta el borde de una relajación profunda.


En la secuencia inicial del Yoga Nidra, llamada Transición, las indicaciones que se dan favorecen la liberación de las preocupaciones cotidianas. Se recomienda instalarse lo más confortablemente posible, afín de evitar cualquier movimiento, pero también para limitar la activación de los sentidos, a excepción del oído y de las sensaciones táctiles.

No obstante, en lugar de amonestar la “sala de concierto” para que apague su teléfono móvil,  retenga la respiración y se sumerja en un silencio casi religioso, condición sine qua non para que suene la primera nota, el auditorio que empieza una relajación es invitado a lo contrario, a tender la oreja hacia los elementos perturbadores que le rodean.  Su atención es llevada gradualmente hacia  el murmuro más íntimo, haciéndole olvidar así, las fuentes de distracción para ponerse a la escucha del concierto de su cuerpo y de su espíritu…Un tempo largo es necesario para instaurar este clima de confort y marcar un distanciamiento gradual con demandas propias de una vida con frecuencia trepidante.


A continuación,  como ocurre en todo acontecimiento remarcable, llega el momento de expresar un deseo, formular un Sankalpa y de repetirlo para sí mismo con la fuerza de la convicción y la fe que producen los prodigios.

La voz del instructor se vuelve alentadora, contundente, evacuando cualquier duda posible en cuanto a la realización de la transformación esperada. Un tempo lento es necesario para la composición de esta resolución o para su rememoración, luego para su repetición mental, haciéndola vibrar hasta trasfondo del organismo.

En el  momento de la Rotación de la conciencia, la cadencia se acelera en un allegreto para los debutantes que no les deja tiempo para divagar sobre los problemas del momento; un andante para las personas experimentadas, habituadas a una concentración inmediata. El tono enérgico y la rapidez de la enumeración de los segmentos del cuerpo captan la atención y llevan el pensamiento a fijarse en  puntos precisos, y a enviar signos al cerebro en un lenguaje conciso susceptible de ser comprendido instantáneamente.

A partir de las secuencias siguientes, Sensaciones por pares opuestos, Rotación de la respiración, el ritmo se lentifica con un moderato que acompaña una bajada hacia una relajación cada vez más profunda.

Contrariamente,  la secuencia de Imágenes rápidas reaviva la atención con un tempo allegro.  Aquí el objetivo es también el de acuciar la mente para que surjan del inconsciente recuerdos, impresiones, que volviendo a subir a la consciencia, serán mensajes valiosos   para avanzar en el conocimiento de uno mismo.

En cuanto a la secuencia de la Historia simbólica, es explicada al paso de paseo en medio de signos portadores de sentidos universales o personales. A paso lento, ancho, el que desprende un adagio,  el pensamiento es guiado, interrogado, interpelado para encontrar en él una fuerza transformadora.

Y para mantener despierta una mente inclinada a adormecerse en un cuerpo cada vez más sumergido en el reposo, entre cada secuencia, bajo un ritmo moderato, la atención es llevada a las sensaciones del cuerpo sobre el suelo y a la conciencia de la respiración natural, espontánea.

En definitiva, a lo largo de un Yoga Nidra, los oyentes son también músicos.  Acostados sobre el suelo, tocan con las cuerdas de un instrumento, el cuerpo, al cual  ponen en estado de resonancia: unas veces estimulados  por la voz que les guía desde el exterior, que les mantiene vigilantes a través de peticiones diversas…la repetición mental de la rotación de la conciencia…el recuento hacia atrás de las respiraciones…las visualizaciones, a veces testimonios de lo que ellos sienten, a veces abandonándose  a interpretar su propia partitura íntima, siempre actores de su viaje corporal y mental.


Si el guía quiere adaptarse a los asistentes, le es indispensable tener bien incorporado el método  y seguirlo. En una comunicación directa con un público, no se está nunca a resguardo de una distracción desconcertante. Para evitar que una eventual  nota “falsa” perturbe a  los participantes, lo mejor es conocer la partitura de memoria.
Un buen conocimiento de la estructura da seguridad, pero también libertad; una libertad fruto del olvido del solfeo para entregarse plenamente a la musicalidad de las interacciones y dejar aflorar algunas variaciones. La fluidez, sin soporte escrito, da lugar a una comunicación intrapsíquica con y entre los participantes y da lugar, a veces, a felices y fecundas improvisaciones.

Elisabeth Werlen




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